sábado, 5 de octubre de 2013

Brisa Atlántica con Vieiras en Costra




Las  piedras en el océano  que al atardecer se llenaràn de colonias de gaviotas


Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
...
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas...

                                     Leòn Felipe ( "Como tú...)



En Venecia de repente ha entrado el otoño con paso firme de frìo y lluvia.. La bruma de hoy  sobre el mar Adriático me trae  recuerdos de la brisa del Atlántico de este verano recién terminado, y eso que, sorprendentemente, todo el pasado mes de agosto en Galicia ha sido espléndido.  

He esperado un poco a encender mi lareira virtual porque estaba pendiente de saber  los resultados de los últimos exámenes de la Universidad,    y  ya puedo afirmar orgullosa que soy filóloga y que el esfuerzo de trabajar, estudiar y llevar la casa y la familia, ha valido la pena .... Pero, eso sì,  ahora estoy más perezosa que nunca aunque  poco a poco espero remediar,  ayyyy  la edad no perdona ufffiiii...  y mis amigas ya me dicen: "invéntate otra excusa para venir a Madrid"   y ya estoy inventando....

Este verano,   he estado muy bien acompañada con mi familia en Galicia aunque los chicos no vinieron y los echamos de menos pero tenìan planes mejores segùn ellos. Recuerdo especialmente los suculentos desayunos en un lugar encantador y bastante solitario sobre el mar, como a mì me gusta
y leyendo libros sobre las rocas en el atardecer rodeados de gaviotas que graznaban y nos miraban tranquilas...    yo, no tanto, de vez en cuando las observaba, no sea que se les ocurriera darnos un picotazo...

                                                   Las gaviotas se adueñan de las rocas


....  luego en Madrid, en septiembre,  he celebrado con mis amigotas de siempre Marìa, Concha, Carmen, mi hermana Mari, el final de la carrera, aun sin saber los resultados, siempre es mejor celebrar de màs...qué tapas tan buenas nos tomamos en una terracita cerca del puente de Vallecas...
y a pocas horas de tomar el aviòn de vuelta  me alegré un montonazo de ver a mi amiga Paloma que hacìa más de veinte años que no veìa y que sigue guapísima, espléndida , en ella se detuvo el tiempo...Fue genial quedar con ella y su marido Manolo en las terrazas del Parque del Oeste...

 Bueno, y mi propuesta culinaria  de hoy se inspira en la brisa marina empapada de recuerdos. Es una receta muy sencilla, se trata de un entrante de vieiras o conchas del peregrino, un marisco muy suave y apreciado,  y con propiedades afrodisìacas,  al menos eso dicen.... Mi madre las prepara  de otra manera, con mucha cebolla y horneadas con pan rallado en superficie, también exquisitas. En otra ocasiòn las haré a su modo.
Vieiras en Costra de hojaldre



Ingredientes para 2 personas:
- 2 vieiras
- Una nuez de mantequilla
- Una zanahoria, un puerro y un         calabacìn  cortados en bastoncitos finos
- Un chorrito de vermut blanco
- Una hoja de masa de hojaldre fresca y fina
- Sal
-  Una pizca de nata junto a una yema de huevo para pincelar la superficie de la costra


Modo de hacerlo:
  1. Doramos las vieras enteras y limpias en la sartén con poca mantequilla por ambos lados durante breves minutos.
  2. Rociamos los moluscos  con el vermut dejando evaporar. 
  3. Recortamos con una taza  discos de masa de hojaldre que nos sirven para cubrir las  conchas.
  4. Colocamos sobres las conchas las verduras crudas ralladas: zanahoria, puerro y calabacìn
  5. Salamos ligeramente las verduras y añadimos las vieiras con su jugo de cocción.
  6. Tapamos cada concha con un disco de masa de hojaldre que adheriremos bien por los bordes y practicamos un par de cortes en la superficie antes de hornear para que salga el vapor del interior.
  7. Pincelamos la costra de hojaldre con huevo y nata (opcional) para que la superficie brille
  8. Horneamos a 200° unos diez o doce minutos
Os aseguro que están divinas,  claro, siempre que  os guste este molusco. Disfrutadlas con un buen vino blanco muy frìo y sorprenderéis a vuestros huéspedes.

Espero que con el comienzo del mes de octubre se vayan haciendo realidad vuestros proyectos e ilusiones. Lo antes posible me pasaré a vuestros rincones porque me gusta ver vuestras cosas.
Hasta pronto amigos
Chusa





miércoles, 24 de julio de 2013

Mermelada de calabacín de Nonna Rosetta


Ya no mana la fuente, se agotó el manantial;
Ya el viajero allí nunca va su sed a apagar.


 Ya no brota la hierba, ni florece el narciso,
Ni en los aires esparcen su fragancia los lirios
...
iMas no importa!; a lo lejos otro arroyo murmura
Donde humildes violetas el espacio perfuman.
...
El sediento viajero que el camino atraviesa,
Humedece los labios en la linfa serena
Del arroyo que el árbol con sus ramas sombrea,
Y dichoso se olvida de la fuente ya seca
.
                         ROSALÍA DE CASTRO   En las orillas del Sar


Se la dedico a la madre de mi marido Luc,  Rosetta,  que me la hizo probar por primera vez a mi llegada a Italia. Ella siempre preparaba delicias culinarias, pastas y  ñoquis artesanales   conservas caseras de todo tipo: mermeladas de frutas y verduras,  infusiones de hierbas, mieles de diferentes flores , licores...todo ello  con gran esmero usando productos genuinos de su huerta o de campos vecinos.

Ahora que los avatares de la vida no se lo permiten  la hago yo en homenaje a ella. Por suerte fui anotando muchas cosas en mis cuadernos pero no me salen igual de bien.  Esta es la primera vez que hago la mermelada de calabacin, una de mis preferidas y que no se encuentra habitualmente en las tiendas. Pero tengo que mejorarla...

Mermelada de calabacín de Nonna Rosetta

mi primer tarrito de mermelada






Ingredientes:
Un kg de calabacín
850 gr. Azúcar
Un limón (zumo) y piel rallada
Un poco de vainilla (algunas gotas)
*Una cucharada  de coñac por tarro (opcional da un sabor especial a la mermelada pero es para adultos)

Lavar los calabacines   pelarlos  y cortarlos en rodajas finas. 

Meterlos en el fuego con medio litro de agua caliente la ralladura del limón  y el azùcar, y cocerlos a fuego lento muy suave mezclando continuamente hasta que el agua se absorba y que empiece a formarse el caramelo. A este punto  añadimos el zumo del limón + vainilla mezclamos continuamente y dejamos cocer todavía algún minuto. En total una hora u hora y cuarto aproximadamente.
Es oportuno hacer  la prueba del plato  al menos los novatillos mermeladeros como yo. Consiste en hacer deslizar sobre un plato una cucharadita del compuesto que estamos cociendo. Si la mermelada no desliza quiere decir que ya está lista y apartamos del fuego. Yo reconozco que no hice esta prueba del plato y me pasé un pelín de su punto...me  pasé unos diez minutos en la cocción del calabacín, pues al enfriarse ya se adensa lo suficiente para que se resbale mejor la mermelada sobre el pan...ay ay

 Dejamos que entibie un poco y vertemos la mermelada en los envases todavía caliente y cuando se haya enfriado completamente podemos añadir una cucharada de coñac en la superficie y cerramos herméticamente los tarritos. Yo no hice este paso.

Estará ya lista para extender sobre una buena rebanada de vuestro pan preferido. Yo creo que es un delicioso modo de compartir un café en un desayuno de domingo y si preparáis el pan casero aun mejor.
                        O también queda bien para guarnecer un pastel.


Con esta receta golosa y simple me despido de mi lareira y de los amigos que amablemente por aquí pasan ya que me voy de vacaciones a mi refugio rústico cerca del bosque y cerca del mar  de mi tierra gallega. Estaré desconectada de ciberlandia hasta septiembre.

                        Mientras ultimo los preparativos del viaje  espero poder  pasar  a saludaros

   Mil gracias siempre de vuestras agradables visitas  y

             feliz verano/invierno segùn la perspectiva del mundo en que se vive

Chusa

martes, 25 de junio de 2013

Doña Mozzarella en Carroza de Oro con Cojín de Terciopelo Rojo



campo de amapolas en las cercanías de Treviso



Novia del campo, amapola
Que estás abierta en el trigo
Amapolita, amapola
¿te quieres casar conmigo?
                                                Juan Ramón Jiménez

Distraída en otros intereses, ya hacía algún tiempo que no encendía mi lareira para conversar un ratito. Entre diversas ocupaciones he percibido un aire de desencanto general como pocas veces hasta ahora. No solo entre personas adultas o de cierta edad,  sino también entre los jóvenes. 
Por eso cuelgo la foto de miles de amapolas rojas que saqué volviendo del trabajo a finales de mayo y que me alegraban las mañanas laborales. Viendo esa maravilla no se puede perder la ilusión de que vengan tiempos mejores para los que están pasando dificultades. Ahora los campos ya dan otra imagen más árida, de pleno estío, en que estamos sumergidos por estas latitudes.

Decía el escritor alicantino Gabriel Miró que el mes de junio es el más hermoso del año porque la felicidad tiene su olor , el olor del mes de junio. Será porque lo asociamos con las vacaciones escolares  ...      los días más largos de luz  ...    los juegos infantiles en la calle...
      Aunque para mí quizá el mes más bello sea abril,   cuando nace la primavera...

Bueno, dejémonos ya de recuerdos y vayamos a la receta de hoy que es tan simple que le inventé un título más fantasioso y elevado de lo que en realidad es, pero espero que al menos haga sonreír. Por supuesto me he inspirado en el título que dan en Italia a esta receta  tradicional,  Mozzarella in carrozza,  que consiste en un emparedado de pan de molde relleno de queso mozzarella, pasado por huevo y frito. Solo que yo le he dado un tono más mediterráneo y jugoso, añadiéndole unas rodajas de tomate fresco. Espero que os guste.

Mozzarella en carroza

                   

Ingredientes:
Mozzarella
Tomate
Pan de molde (algunas rebanadas)
Una  cucharada de harina para sellar los bordes
Uno o dos huevos  batidos para rebozar los emparedados
Un pellizco de sal (opcional)
Aceite de maíz para freír

Preparación:
Colocamos sobre una rebanada de pan dos rodajas de tomate.Cortamos la mozzarella en lonchas gruesas que disponemos sobre las rodajas de tomate. Cubrimos con la otra rebanada de pan para formar el emparedado presionando bien. Untamos los bordes del sandwich en harina y luego rápidamente en agua fría para que no se desparrame la mozzarella durante la cocción.
Ponemos a calentar el aceite en una sartén y mientras, pasamos los emparedados por el huevo batido con un pellizco de sal y los vamos friendo. Cuando están dorados por abajo, les damos la vuelta delicadamente ayudándose de la espumadera. Se sacan a escurrir el exceso de aceite sobre papel absorbente. Se sirven acompañados de un lecho de ensalada o con un buen gazpachito y ya está el almuerzo listo. Se pueden comer recién hechos, calentitos, o fríos

ñam, ñam
 Yo no soy amante de abusar de fritos, pero algún día, por qué no?. Podéis rellenar estos emparedados de otros ingredientes, claro, aunque yo os aconsejo estos. 
Hasta la próxima amigos, dejo que se apague la lareira que hace un calor muy, muy tórrido aunque hoy pasa una deliciosa  brisa ligera.
Felices días os deseo disfrutando de los aromas y sabores del mes de junio
Chusa

domingo, 14 de abril de 2013

Pastel de Berenjenas Veneciano

Atardecer azul en Venecia
Aun, entre el mar y el cielo,
por la aurora,
se arrolla la tormenta, lejos, baja,
como una serpiente 
que se va...
                      Juan Ramón Jiménez

Por fin la primavera se respira en el aire... El lánguido invierno se prolongó más de lo acostumbrado y, sobre todo, las nubes no dejaban de descargar agua a cataratas. Sí, porque las lluvias son benéficas muchas veces, otras producen desastres e inconvenientes como encontrarse la casa inundada o la bodega del sótano empapada de agua (como nosotros). Además, como prolongación del clima adverso, también en el ambiente, con los amigos y compañeros en el trabajo, en la calle, en el mercado, se percibe una cierta desazón y  desasosiego que parece que  ahoga.

Pero con el renacer de la naturaleza en la nueva estación ya visible    y     paseando hasta el atardecer por Venecia, o por los jardines de cualquier ciudad,    no se puede permanecer mustios y la alegría de nuevo inunda los ánimos. En mi arbolito de kaki ya no anida una sola tortolita, sino dos. ¿ Estarán preparando el nido?  Yo, de momento, no lo veo. Lo que sí escucho diariamente es el alegre gorjeo de diferentes pajarillos, como esos mirlos que anidan en el seto rojo de mi jardín. Por eso se acercan diferentes gatos esperando que alguna tierna e incauta cría vaya a parar entre sus fauces.
dos mirlos camuflados en el seto rojo.
 Se ven?
ahora ya son dos tortolitas
para no aburrirse











Mientras observo esto desde mi cocina  preparo un pastel de berenjenas casi vegetariano, si no fuera por la mozzarella pero muy saludable y perfumado igualmente. Os lo recomiendo porque es muy fácil de hacer e igualmente sabroso y de agradable aspecto. Al menos para mí.

                     Pastel de berenjenas

Ingredientes:
Dos berenjenas grandes cortadas en lonchas para asar (se pueden también freir pero absorben mucha grasa)
Tomates para preparar la salsa
Algunas aceitunas verdes cortadas en aritos y alcaparras (opcional)
Mozzarella cortada en lonchitas
Queso rallado parmesano y pan rallado
Aceite de oliva, sal, (hierbas aromáticas picadas como orégano, albahaca, perejil...)

Lavamos y cortamos las berenjenas en lonchas y las espolvoreamos con sal gorda dejándolas así una media hora para que suelten el amargor. Pasado ese tiempo las lavamos de nuevo para eliminar el exceso de sal. Después las asamos en una sartén antiadherente ligeramente untada de aceite. Cuando están tostadas las retiramos a un plato. Preparamos mientras una salsa de tomate casera con cebolleta, ajo y orégano.
Untamos una fuente de horno con mantequilla o aceite y colocamos en el fondo una capa de berenjenas asadas que cubrimos con perejil y albahaca. Por encima ponemos la salsa de tomate. Luego colocamos la capa de queso (parmesano + mozzarella) y las aceitunas, después de nuevo berenjenas, luego tomate y por último se termina espolvoreando la superficie con queso parmesano, pan rallado y las hierbas aromáticas.
Introducimos en horno caliente a 200°C unos quince minutos, hasta que se ve dorado. Se puede servir como plato único. Espero que os guste.

















 Gracias amigos por las muestras de afecto que me demostráis. Disculpadme si no paso más  a menudo por vuestros preciosos rincones. No es olvido.
Os deseo una muy feliz semana de abril
Chusa


sábado, 2 de marzo de 2013

Tórtola en el árbol de marzo y Trucha en el plato




la tortolita ha vuelto a mi jardìn



















Mi corazón fue un péndulo entre
ella y la calle...

Y no sé con qué fuerza me libré
de sus ojos
me zafé de sus brazos.
Ella quedó nublando de lágrimas
su angustia.

Miguel Otero Silva - Encrucijada


Estoy de nuevo en mi lareira después de larga ausencia y tenía ya enormes ganas de encender la lumbre. Cuando alguien desaparece por un tiempo de su rinconcito íntimo bloggero todos nos preguntamos:  quién está detrás que no da señas de vida,    qué estará haciendo,   por qué no aparece,     estará bien?
       Es lo misterioso de este mundo, que desarrolla la imaginación del que te conoce solo virtualmente. Te imaginas a la persona tal vez idealizándola un poco, ocupada en no se sabe qué...    En mi caso estaba enfrascada en otras actividades, estudios universitarios que están concluyéndose, trabajo que no me falta....dicen que tengo suerte en estos tiempos,  es verdad,   aunque ya quisiera disminuir mis ocupaciones.

Me gusta vivir la vida saboreándola más despacio, pero últimamente la vivo a saltos   y  a veces es necesario            detenerse un momento, como hago ahora,  con gusto.
      He estado junto a mi madre en febrero en Madrid y esto me hizo muy feliz pero después hay que regresar, otros afectos te esperan... pero para mì la madre es la tierra
                 Recuerdo siempre la frase de ella cuando me ve vacilante: “Debes ir donde tienes que estar”. 
Y es así. 
Esa sensación "pendular" seguro que la han probado muchas personas que han construido una vida lejos de su país de origen, sensación que con los años se acrecienta, al contrario de cuando se es muy joven que no se percibe. 
Os traigo hoy una receta que es deliciosa y se la dedico a ella,    a mi madre,    en agradecimiento,   
que tiene ya muchos años aunque siempre es tan joven... y me gustaría que fuera eterna.


Trucha al horno gratinada sobre lecho de patatas 

Ingredientes para cuatro personas:
-Una trucha grande y fresca, abierta en dos lomos  sin raspa ni espinas
-Patata cortada en rodajas finas (estrato inferior)
-Tomate cortado en rodajas finas (sobre la trucha)
-Hierbas aromáticas para pescado y sal
-Mezcla gratin: pan rallado junto a dos o tres cucharadas de aceite de oliva virgen,  perejil picado y zumo de medio limón

Colocamos en una bandeja de horno untada de aceite las patatas crudas en rodajas finas; salamos ligeramente y espolvoreamos con las hierbas aromáticas. Encima ponemos los dos lomos de trucha con la piel sobre las patatas. Igualmente espolvoreamos  la trucha de finas hierbas y algo de sal y cubrimos con  las rodajas de tomate fresco que también aromatizamos. Por último disponemos la mezcla de pan rallado y perejil picado humedecida con el aceite y jugo de limón. Colocamos aquí y allí unas motitas de mantequilla para que se dore mejor aunque no es necesaria porque el pan rallado ya lleva aceite.
Se introduce en el horno ya caliente a 200°C por unos 25 minutos o hasta que se ve dorado. Está exquisito, con este pescado cocinado así podéis sorprender a los huéspedes muy agradablemente.


(Nota:  . Una vez asado el pescado, quise hacer un experimento con un trozo que reservé. Coloqué sobre él un poquito de mozzarella que tenìa y gratiné en el microondas dos minutos... estaba espectacular de bueno)


Y ahora os dejo hasta la próxima ocasión deseando que disfrutéis de  unos hermosos dìas de marzo.
Chusa