Diciembre. El invierno está aquí silencioso y frío. Es el momento del reposo de
la naturaleza que se llena de sueño... La tierra de los campos amanece gélida,
escarchada, como espolvoreada de azúcar. A menudo las nieblas velan el paisaje
y dejan una luz grisácea que permanece inmóvil. Esa luminosidad penumbrosa
encierra una belleza de plata que envuelve también la ciudad de agua.
La Navidad se
acerca aunque no se sienta desde hace tiempo. Se percibe en los escaparates, los
adornos luminosos de jardines y calles. Pero nada como el cielo nocturno de invierno
tachonado de estrellas me evoca la magia de las fiestas navideñas de la
infancia.
Cuando observo el
terreno árido y resquebrajado de la campiña recuerdo que el invierno es también
la estación de la semilla escondida en la oscura profundidad de la tierra hasta que germine y despunte en primavera
mirando el cielo. La tierra que veo parece una costra y paseando me llegan aromas del frío norte que traen a mi memoria el dulce que me preparó una vez mi amiga inglesa Bridget: crumble de manzana y calabaza. Puede ser una opción diferente para un postre de Navidad. Tiene una base frutada y por encima unas migas crujientes (crumbs en inglés), de ahì su nombre.
Crumble especiado de Calabaza y
Manzana
Ingredientes para 6 personas
Para la base frutada
Mantequilla: 20
gr.
calabaza cortada
en cuadritos: 400 gr.
manzanas jugosas:
3
Azúcar moreno 60
gr.o 3 cucharadas a gusto
Uva pasa: 3
cucharadas
Jugo de medio limón
Especias a gusto,
un pellizco: canela; jenjibre; clavo
Para las migas de la cubierta:
Mantequilla: 80
gr.
Harina 150 gr.
Azúcar moreno: 120
gr.
Bicarbonato media
cucharita
Sal: un pellizco
Presentación con una
bola de helado de vainilla, chocolate o el que guste ...azúcar glas para decorar (opcional)
Procedimiento
1.Preparamos la base
del crumble cocinando las frutas. En una sartén derretimos la mantequilla,
luego añadimos la calabaza pelada y cortada en cubitos al igual que las
manzanas para que se ablanden lentamente a fuego dulce.
a calentar calabaza, manzanas, uvas
especias
2.Después de unos
minutos añadimos unas tres cucharadas de azúcar a gusto de cada cual, la uva
pasa, el jugo de limón y las especias de canela, jenjibre y clavo en cantidades
pequeñas. Cocinamos suavemente hasta que se amalgamen todos los ingredientes y se reduzcan a puré.
migas "crumbs"
3.Trituramos en el
mixer o picadora las partes sólidas para formar nuestras migas: mantequilla fría,
harina, azúcar, bicarbonato y sal.
4.Colocamos las
manzanas y calabaza ya cocinadas en el fondo de una tartera redonda y baja para hornear. Aplastamos
y allanamos bien esta base afrutada. Cubrimos con las migas
preparadas en el mixer y cocemos en el horno precalentado a 190° unos 45
minutos o hasta que dore.
5.Servimos templado o frìo a
cucharadas sobre un plato o taza y acompañamos con una bola de helado, el mío
es de vainilla y chocolate.
Se puede cubrir el crumble con un velo de azúcar glas o un chorrito de chocolate derretido.
el osito polar también quiere un poquito
de crumble con helado
gracias Conxita
El crumble tiene un gusto especial como una compota crujiente que me encanta, aunque no es un dulce muy vistoso ni resulta llamativo porque queda como veis desmigajado. A mi hijo menor no le gusta mucho porque dice que le sabe demasiado a fruta... asì que lo recomiendo especialmente a los fruteros como yo y a los que adoran las cosas simples.
Con esta bella melodìa de Yann Tiersen os deseo una feliz Navidad
hasta pronto amigos
bosque del Montello en noviembre un gusto pasear, respirar y escuchar
Yo pronuncio tu nombre en las noches oscuras, cuando vienen los astros a beber en la luna y duermen los ramajes de las frondas ocultas ...
Federico García Lorca
Ya noviembre...
El cambio de hora y la estación hacen que en este lugar atardece a las cinco. A
las seis es de noche. Y el tiempo parece que se desvanece en las nieblas...
Los
días son aún tan cálidos que la mañana
del domingo quise ir en busca de colores con matices
de otoño. Los encontré en un bello bosque cercano. Se oye decir a menudo que las altas temperaturas harán desaparecer las tonalidades más suaves del follaje... Y algo de eso se ve en las
calles, es cierto, pero, por suerte, en los bosques y jardines todavía se aprecia la belleza de noviembre, para mí el mes más dulce del año.
Una breve excursión por la mágica floresta del entorno me empapa de un relajante aroma lleno
de ocresterrosos y a la vuelta a
casa preparo algo rápido:
Otoño en la mesa con castañas asadas y en la copa o taza una
mousse de crema de castañas con puré de kakis.
mi kakito llena el jardìn
De mi arbolito de kakis tomé uno para la receta bien maduro antes de que lo picoteen los golosos mirlos que revolotean por él.
Para simplificar he usado la crema de castañas que venden preparada en un tarro. Sì, la verdad, estaba bastante perezosa para cocinar...
Pero si tienes tiempo y ganas se hierven las castañas
peladas en agua durante unas dos horas hasta reducirlas a puré y se les añade
azúcar y esencia de vainilla.
He optado por lo inmediato y ha sido un agradable bocado que os invito a probar.
Mousse de crema de castañas con
salsa de kakis
Ingredientes para cuatro personas:
Un tarro de crema
de castañas con aroma de vainilla 250 gr.(o puré de castañas endulzado)
Nata de montar
100 gr.
Una hoja de
gelatina
para la salsa: 1 kaki + zumo de medio limón
Presentación: una galleta “amaretto” en cada copa sobre
la salsa de kaki y unas virutas de chocolate negro que lo recomiendo porque
resulta muy bien
En un plis plas se hace. Primero dejamos la hoja de gelatina en agua frìa unos 15 minutos. Después la escurrimos y a fuego suave en un cazo la derretimos sin que llegue a hervir. Luego la mezclamos con la crema de castañas y la nata montada. Batimos todo muy bien para que quede una mousse. Para la salsa he pelado el kaki maduro y lo he batido con la batidora eléctrica junto al zumo de medio limón.
Presentamos el dulce en copas o tazas de cristal. Cubrimos con la salsa de kaki y dejamos en el frigo como mìnimo dos horas. Decoramos con virutas de chocolate negro
Buen apetito!
Hasta pronto amigos
un caluroso abrazo en esta tarde de niebla
Qué lindo el Lido de Venecia semidesértico al atardecer donde respirar la atmósfera de los grandes cineastas de otros tiempos como Fellini, Visconti...
y obsevar desde el mar las estrellas del cielo veneciano
que no del celuloide. Estas apenas brillan más allá de las cremas bronceadoras, bueno, no, en algunas pelìculas brillan talentos...
Septiembre avanzando a toda marcha sin esperar a nadie...los preparativos escolares, la nueva estación incipiente...
Y ahí afuera tantas
cosas pasan ...
... mientras, el mar,
el jardín y el bosque siguen igual de bellos, impertérritos, como los gorriones
que cada día se acercan a sus sombras y levantan el vuelo como si nada
ocurriera.
Nada les arrebata su ligereza alada...
La luz ambarina crepuscular huele a higos, ciruelas y uvas maduras que esperan la vendimia...
Envuelta en estos aromas afrutados mi fantasía me ha llevado a preparar una focaccia exquisita. Es dulce porque lleva el relleno de fruta fresca de temporada pero la masa es de focaccia, es la primera vez que hago una y ha sido una deliciosa sorpresa.
Focaccia de higos, ciruela y
manzana
Ingredientes
Masa:
Levadura fresca
para pan- 12 gr
Harina – 250 gr.
Mantequilla – 50
gr.
Azúcar – 4
cucharadas (yo usé el moreno integral pero da igual)
Leche – un chorrito (unos 50 gr. según el tipo de
harina)
Relleno:
Fruta variada de
estación: tres higos morados/ media manzana con piel/ una ciruela morada
Azúcar – 3
cucharadas (2 para el relleno y 1 para espolvorear la focaccia por encima antes de hornear)
Agua – 1
cucharada y media
Aceite de oliva –
1 cucharada
Ponemos en un
cuenco la harina y desmigamos en ella la levadura. Unimos la mantequilla
derretida y el azúcar. Mezclamos muy bien.
A continuación vamos echando la leche poco a poco y amasamos el compuesto hasta que quede
blando y homogéneo. Salamos y formamos una bola que dejamos reposar cubierta con un paño una media hora para que
leude.
Forramos un
molde de horno con papel sulfurizado. Calentamos el horno estático a 220°C.
Dividimos la bola de masa en dos partes.
Extendemos con el rodillo la mitad de la masa y la ponemos sobre el molde para formar la base de la focaccia.
Ahora rellenamos con las frutas troceadas en
gajos y rodajas finas.
Añadimos dos cucharadas de azúcar por encima y
cerramos con la otra porción de masa estirada. Piqueteamos ligeramente con los dedos por arriba y en los
bordes para que se sellen. Vertemos unas gotas de agua sobre la superficie de
la torta. Espolvoreamos por encima una cucharada de azúcar y un hilo de aceite.
Cocemos en el
horno a 200 °C a mitad altura durante unos 20- 25 minutos.
Antes de servir la presentamos con un ligero velo de azúcar glas.
Está de
rechupete, aunque reconozco que tengo que mejorar la presentación. Ideal para una merienda-cena campestre o en la terraza disfrutando de estas dulces tardes doradas de septiembre.
.
Espero que os guste tanto como a nosotros. Animaos a prepararla, seguro que os sale perfecta.
Os dejo ahora en el atardecer rosado con una bella melodìa relajante
y mi abrazo afectuoso de buen auspicio en el nuevo ciclo que se abre
Cada flor, cada
hilo de hierba, cada fruto me hablará de ti
Il profumo del pane alla lavanda
Sarah Addison Allen
Estaba deseando
tener los primeros días de vacaciones de julio para ir a admirar las
extensiones de cultivos de lavanda en la Francia provenzal. Es ahora el momento ideal!
Campos de lavanda
y girasoles estallan al improviso después de dar unas cuantas curvas de bosque
mediterráneo. Hasta el calor más ardiente se hizo liviano al sentir la
brisa perfumada al amanecer y atardecer en la campiña en torno a Manosque y Valensole.
Manchas de añiles y violetas entreveradas
de verdes y amarillos parecen derramarse en la paleta de Van Gogh, Renoir o Cezanne a cielo abierto. Mariposas blancas aleteaban entre las flores y las abejas con su zumbido rompían el silencio.
Una emoción para
los sentidos
Y al llegar a casa no he podido evitar preparar un dulcecito con las flores de
lavanda que traje en un saquito. Buceando en la red encontré una receta de
galletas y decidí experimentarla variándola ligeramente y aquí la dejo porque
me ha encantado. Sencillamente creo que encierra los aromas y sabores de los
bosques mediterráneos y campos de lavanda. Me gusta la combinación de perfume de romero-lavanda-limón pero sin sobrepasar las dosis porque son sabores fuertes.
Galletitas de corazón de lavanda
Ingredientes:
Harina -100 gr.
Mantequilla -50 gr
Azúcar integral de caña -50 gr.
Levadura- media cucharita
Miel de lavanda -1 cucharada
Yogurt blanco griego magro.- 1 cucharada
Medio limón: 2 cucharadas no muy llenas de su jugo y la
ralladura de su piel
Flores secas de lavanda - una cucharada
Romero triturado fino – una cucharada plana
Azúcar glas para decorar (optativo) Sal: un pellizco
Batimos la
mantequilla troceada con el azúcar hasta que quede una pomada. Añadimos el zumo
de limón y la cucharada de yogurt, mezclamos bien. Unimos al compuesto las
flores de lavanda junto al romero picados finos y la ralladura de medio limón.
Agregamos la
harina tamizada mezclada con la levadura. Mezclamos bien hasta obtener una masa
blanda y lisa. Formamos una bola que cubrimos con papel film y dejamos reposar
en el frigo una hora.
Pasado el tiempo
de reposo extendemos la masa con un rodillo enharinado y formamos un disco de
medio cm.de grosor. Cortamos las pastas con la forma que prefiramos y las
ponemos sobre una placa de horno cubierta con papel de hornear. Horneamos durante
unos diez-doce minutos a 175°C. No tienen que oscurecer sino dorarse
ligeramente. Sacamos y dejamos enfriar. Espolvoreamos con un velo de azúcar si
se desea. Buenísimas para un café matutino o un té a media tarde y una limonada bien frìa.
Un café y una fresca limonada la mejor compañía para estas galletitas
flores de lavanda se extienden hasta el horizonte,