| modelos coquetos |
Uno de mis poetas preferidos, Pablo Neruda, dedicó en sus libros de Odas muchos poemas en honor de algunas de las pequeñas cosas fundamentales para el hombre. Odas a alimentos como el pan, el tomate, la cebolla, o la patata (papa), y también al caldillo de congrio, al vino...al día feliz, al mar... Por eso creo que también es de obligación dedicarle un homenaje al carrito de la compra, tan útil él, no? Todas las mañanas con su dulce y armónico triqueteo: triki-trak, triki-trak, triki-trak (al ir), triki traak, triiki-traaak, triik-traaaak (al volver), animando con su sonido las calles de mi pueblito de la provincia de Venecia rompiendo el sonido de gallos o campanas cuando no el molesto ruido de motores.
No creo que seamos más de tres o cuatro mujeres las que lo utilizamos. Por aquí, el carrito de la compra rodando por las aceras es más raro que un ovni. Normalmente se hace la compra en coche aunque el super esté a sólo 200 metros, y cuando hace buen tiempo , todo el mundo circula en bici con su cestito para la compra o para el bebé. Yo tardé mucho en decidirme a usar mi carrito pues me daba un corte tremendo. No quería ser centro de miradas. Pero por fin, en un acto de valor, me decidí a colgar las llaves del coche y desempolvar mi carrito que estaba muerto de risa, arrinconado el pobre en mi garaje.
Esta mañana, sin ir más lejos, mi carrito de la compra se estremeció de emoción cuando se cruzó con otro carrito como él tirado del brazo de una extravagante señora, muy ufana ella, que había osado sacarlo a la calle como yo. Nos sonreímos y saludamos sin conocernos de nada, pero sabiendo que pertenecíamos a la misma especie.
| sandión de 8 kilos |